El contacto piel con piel es mucho más que un momento tierno; es una intervención clínica vital que regula la temperatura, estabiliza el ritmo cardíaco y fortalece el vínculo afectivo desde el primer segundo de vida.
El contacto piel con piel es mucho más que un momento tierno; es una intervención clínica vital que regula la temperatura, estabiliza el ritmo cardíaco y fortalece el vínculo afectivo desde el primer segundo de vida.