Puntos Clave de esta Guía
- El reflujo suele ser un proceso fisiológico normal debido a la inmadurez del sistema digestivo.
- A diferencia de los cólicos, el reflujo se manifiesta principalmente con regurgitaciones y malestar tras las tomas.
- Mantener al bebé en posición vertical después de comer es la medida física más efectiva.
- Es fundamental consultar al pediatra si hay una pérdida de peso o irritabilidad extrema.
Ver a un recién nacido incómodo tras las tomas genera una lógica inquietud en los padres. En 2025, la evidencia clínica sigue confirmando que la mayoría de los episodios de reflujo en bebés son procesos fisiológicos temporales. Sin embargo, saber gestionar estos momentos y, sobre todo, distinguir si estamos ante un reflujo común o ante los temidos cólicos, es vital para la tranquilidad familiar.
Comprender el reflujo en bebés y sus causas principales
El reflujo en bebés, conocido técnicamente como reflujo gastroesofágico (RGE), ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago. Esto sucede porque el esfínter esofágico inferior, una válvula muscular que actúa como puerta de entrada al estómago, aún es inmaduro y no se cierra con la firmeza necesaria.
Durante los primeros meses de vida, la dieta es exclusivamente líquida y el bebé pasa mucho tiempo tumbado, lo que facilita que la leche retorne. En la gran mayoría de los casos, esto se traduce en las llamadas «regurgitaciones felices», donde el bebé expulsa leche pero sigue ganando peso y mantiene un buen estado de ánimo. Para profundizar en la anatomía gástrica, puedes consultar la información sobre el reflujo gastroesofágico en fuentes especializadas.
La diferencia entre RGE y ERGE
Es fundamental no confundir el reflujo fisiológico con la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE). Mientras que el primero es una etapa del desarrollo, la ERGE implica que el ácido del estómago irrita el revestimiento del esófago, provocando dolor, rechazo al alimento o problemas respiratorios. La observación constante de los patrones de sueño y alimentación es la mejor herramienta de diagnóstico inicial para los padres.
Cómo diferenciar el reflujo de los cólicos del lactante
Aunque ambos causan llanto e incomodidad, tienen raíces y manifestaciones distintas. Identificarlos correctamente permite aplicar el alivio adecuado sin sumar estrés innecesario.
Los síntomas específicos del reflujo
- Momento del malestar: El reflujo suele aparecer inmediatamente después de las tomas o al tumbar al bebé.
- Regurgitación frecuente: La expulsión de leche es el signo más evidente, aunque existe el «reflujo silencioso» donde el contenido no sale de la boca pero causa irritación interna.
- Arqueo de espalda: El bebé puede estirarse o arquearse durante o después de comer para intentar aliviar la acidez.
Las señales de los cólicos
Los cólicos suelen seguir la «regla de tres»: llanto que dura más de tres horas al día, tres días a la semana, durante al menos tres semanas. A diferencia del reflujo, el llanto por cólicos suele concentrarse al final de la tarde o noche, y el bebé suele encoger las piernas hacia el abdomen debido a los gases o la disquecia. Según la Asociación Española de Pediatría, el manejo de estas condiciones requiere paciencia y técnicas de calma diferenciadas.
Estrategias prácticas para aliviar el reflujo en el día a día
No siempre es necesario recurrir a medicación. Pequeños cambios en la rutina de alimentación pueden marcar una diferencia significativa en el bienestar del lactante.
Técnicas de alimentación y postura
La gravedad es la mejor aliada contra el reflujo en bebés. Mantener al pequeño en posición vertical o semi-incorporado durante al menos 20 o 30 minutos después de cada toma ayuda a que la leche se asiente en el estómago. Además, es preferible ofrecer tomas más frecuentes pero de menor volumen para evitar que el estómago se llene en exceso y presione el esfínter.
El papel de la dieta y el manejo de gases
Si el bebé toma lactancia materna, en ocasiones el pediatra puede sugerir revisar la dieta de la madre por posibles sensibilidades alimentarias, aunque no es lo habitual. En bebés alimentados con fórmula, existen opciones de fórmulas antirregurgitación (AR) que contienen espesantes naturales como el almidón de arroz o la semilla de algarrobo, diseñadas para que la leche sea más pesada y difícil de retornar.
Asegurarse de que el bebé eructe varias veces durante y después de la toma también reduce la presión intraabdominal, minimizando las probabilidades de que el aire empuje la leche hacia arriba.
Cuándo es necesario acudir al pediatra
Aunque el reflujo suele desaparecer por sí solo entre los 6 y 12 meses de edad, existen señales de alerta que requieren una evaluación profesional inmediata. Un enfoque preventivo es esencial para garantizar un crecimiento saludable.
- Escasa ganancia de peso: Si el bebé no está creciendo según sus percentiles.
- Vómitos proyectivos: Si la leche sale con mucha fuerza y de forma constante.
- Problemas respiratorios: Tos crónica, sibilancias o episodios de atragantamiento frecuentes.
- Sangre en las deposiciones o en el vómito: Signo de irritación severa o alergia.
En resumen, el reflujo en bebés es un reto común en la crianza temprana. Con una observación atenta, ajustes posturales y mucha paciencia, la mayoría de los lactantes superan esta fase sin mayores complicaciones, permitiendo que la alimentación vuelva a ser un momento de conexión y disfrute.
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¿Es seguro elevar el colchón de la cuna para aliviar el reflujo?
Aunque antiguamente se recomendaba inclinar la cuna, las guías pediátricas actuales sugieren que los bebés deben dormir siempre en una superficie plana y firme para prevenir el riesgo de SMSL (Muerte Súbita). En lugar de usar cuñas o almohadas, la medida más segura es mantener al bebé en posición vertical durante 30 minutos antes de acostarlo, permitiendo que la gravedad facilite la digestión.
¿Mejora el reflujo del bebé al iniciar la alimentación complementaria?
Generalmente, sí. Alrededor de los seis meses, la introducción de alimentos más densos y sólidos ayuda a que el contenido estomacal sea más pesado, dificultando su retorno al esófago. Además, a esta edad el bebé suele mantenerse sentado por más tiempo y el esfínter esofágico ha madurado considerablemente, lo que reduce drásticamente los episodios de regurgitación de forma natural.
¿Cómo identificar el reflujo silencioso si el bebé no regurgita?
El reflujo silencioso ocurre cuando el contenido gástrico sube al esófago pero no sale por la boca. Puedes identificarlo si tu bebé presenta irritabilidad extrema tras las tomas, carraspeo, tos crónica, dificultades para tragar o arquea la espalda con frecuencia. Al no haber expulsión de leche, es fundamental prestar atención a estas señales de malestar interno para consultarlo con el pediatra.
Preguntas Frecuentes
Q: ¿Influye el tipo de lactancia en la frecuencia del reflujo?
A: La leche materna se digiere aproximadamente el doble de rápido que la fórmula, lo que reduce el tiempo que el contenido permanece en el estómago y disminuye las probabilidades de regurgitación. Además, la succión directa del pecho suele estar más controlada por el bebé, evitando que ingiera aire en exceso.
Q: ¿Qué medidas debo tomar si mi bebé se atraganta frecuentemente durante las tomas?
A: Es fundamental realizar pausas frecuentes para que el bebé eructe y así liberar la presión del estómago antes de que se llene demasiado. También debe asegurarse de que la cabeza del pequeño esté siempre por encima del nivel de su estómago durante la alimentación para que la gravedad trabaje a su favor.
Q: ¿A qué edad suele desaparecer por completo el reflujo fisiológico?
A: La mayoría de los lactantes experimentan una mejoría significativa entre los 6 y 8 meses de edad, coincidiendo con el inicio de la alimentación complementaria y la capacidad de mantenerse sentados. En la gran mayoría de los casos, los episodios de reflujo cesan definitivamente al cumplir el primer año de vida.
