Parásitos Intestinales (Lombrices): Tratamiento, Síntomas y Prevención

Hablemos de un tema que a muchos padres y madres les pone los pelos de punta, pero que es más común de lo que parece: los parásitos intestinales, o como los conocemos todos, las lombrices. Si has notado que tu peque se rasca mucho el culete por la noche o está más irritable de lo normal, es posible que estos pequeños «okupas» se hayan instalado en su intestino.

Pero que no cunda el pánico. Tener lombrices no es sinónimo de falta de higiene y, lo más importante, tiene fácil solución. En este post vamos a desmitificar el tema, contarte cómo identificarlas y, sobre todo, cómo decirles adiós para siempre.

¿Qué son exactamente los parásitos intestinales o lombrices?

Cuando hablamos de lombrices, normalmente nos referimos a los oxiuros (Enterobius vermicularis), unos gusanitos blancos, finos y muy pequeños (miden menos de un centímetro) que infectan el intestino grueso de las personas. Son, con diferencia, la infección por parásitos más frecuente en España, sobre todo en niños en edad escolar.

Aunque los oxiuros son los protagonistas, existen otros tipos de parásitos intestinales como las tenias (solitarias) o los áscaris, pero son mucho menos comunes en nuestro entorno. Por eso, nos centraremos en los que probablemente te preocupan más.

Principales parásitos intestinales: síntomas para estar alerta

Identificar el problema es el primer paso para solucionarlo. Aunque a veces la infección puede no dar la cara, hay una serie de señales bastante claras. Conocer los parásitos intestinales síntomas es clave para actuar a tiempo.

El síntoma estrella: el picor anal nocturno

Si hay un síntoma que define a los oxiuros, es el picor intenso en la zona del ano y los genitales. ¿Por qué ocurre sobre todo por la noche? Porque es cuando las hembras del parásito se desplazan hasta el ano para depositar sus huevos, y este movimiento provoca esa molesta sensación.

Este picor puede llevar a otros problemas derivados:
* Dificultad para dormir o sueño intranquilo.
* Irritabilidad y cansancio durante el día.
* Rascado compulsivo que puede provocar irritación o heridas en la piel.

Otros síntomas a tener en cuenta

Aunque el picor es el más evidente, a veces pueden aparecer otros signos:
* Dolor de tripa intermitente.
* Náuseas en algunos casos.
* En las niñas, a veces puede causar irritación vaginal.

Es importante destacar que, en contra de la creencia popular, los parásitos intestinales como los oxiuros no suelen causar pérdida de peso, diarrea severa o falta de apetito. Esos síntomas podrían indicar otro tipo de problema de salud, por lo que siempre es fundamental consultar con tu médico o pediatra.

¿Cómo se contagian? El ciclo que debemos romper

Entender cómo se propagan es fundamental para la prevención. El contagio de los oxiuros es muy sencillo y se produce por la vía que los médicos llaman «fecal-oral». Suena un poco mal, pero es fácil de entender:

  1. Una persona infectada se rasca la zona del ano.
  2. Los huevos microscópicos del parásito se quedan pegados en sus dedos y debajo de las uñas.
  3. Esa persona toca objetos (juguetes, pomos de puertas, toallas) o prepara comida, depositando los huevos.
  4. Otra persona toca esos objetos o come esos alimentos y, sin darse cuenta, se lleva las manos a la boca.
  5. Los huevos son ingeridos, llegan al intestino y ¡voilà! El ciclo vuelve a empezar.

Los huevos pueden sobrevivir varias semanas en superficies, lo que facilita enormemente el contagio en entornos como colegios o dentro de la propia familia. Por eso, cuando hay un caso en casa, es muy probable que varios miembros estén infectados aunque no todos tengan síntomas.

Diagnóstico y tratamiento: ¡Adiós, bichitos!

Si sospechas que tu hijo o tú podéis tener lombrices, lo primero es acudir al médico. Él o ella confirmará el diagnóstico y te pautará el tratamiento más adecuado.

Lombrices en niños: tratamiento y pautas a seguir

El tratamiento para las lombrices en niños (y también en adultos) es sencillo y muy eficaz. Normalmente consiste en un medicamento antiparasitario oral, como el mebendazol o el pirantel. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), estos fármacos matan a los gusanos adultos, pero no a los huevos.

Por este motivo, el tratamiento tiene dos fases:
1. Primera dosis: Se toma una dosis única del medicamento para eliminar las lombrices presentes en el intestino.
2. Segunda dosis: Pasadas dos semanas, se repite la dosis para acabar con las nuevas lombrices que hayan podido nacer de los huevos que quedaban.

Es crucial que toda la familia conviviente realice el tratamiento a la vez, tengan síntomas o no. De lo contrario, es muy fácil que os volváis a contagiar unos a otros y no consigáis erradicar el problema.

La prevención es clave: consejos para mantener a los parásitos a raya

Además del tratamiento farmacológico, es imprescindible aplicar una serie de medidas higiénicas en casa para romper el ciclo de contagio y evitar que vuelva a ocurrir. La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en la importancia de la higiene para controlar este tipo de infecciones.

Aquí tienes los consejos más importantes:

  • Lavado de manos exhaustivo: Es la medida más importante. Hay que lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente, sobre todo después de ir al baño, antes de comer y al llegar a casa.
  • Uñas cortas y limpias: Las uñas largas son el escondite perfecto para los huevos de los parásitos. Mantenlas cortas y bien cepilladas.
  • Ducha por la mañana: Ayuda a eliminar los huevos que se hayan podido depositar en la zona perianal durante la noche.
  • Cambiar la ropa interior a diario: Fundamental.
  • Lavar la ropa de cama y las toallas: El día que se inicia el tratamiento, lava los pijamas, la ropa de cama y las toallas de toda la familia con agua caliente (a más de 60ºC).
  • Limpiar a fondo: Presta especial atención a las superficies del baño y la cocina, así como a los juguetes de los niños.
  • Evitar rascarse: Aunque es difícil, hay que intentar no rascarse la zona y enseñar a los niños a no llevarse las manos a la boca ni morderse las uñas.

Tener parásitos intestinales es una molestia, pero no un drama. Con la información correcta sobre los parásitos intestinales síntomas, un tratamiento adecuado como el que se pauta para las lombrices en niños, y unas buenas prácticas de higiene, podrás despedirte de ellos eficazmente.

Ante cualquier duda, recuerda: tu mejor aliado es siempre tu médico o pediatra.

Preguntas Frecuentes

Q: Mi hijo tiene lombrices, pero nadie más en casa tiene síntomas. ¿Realmente necesitamos tratarnos todos?

A: Sí, es fundamental. Una persona puede tener la infección y ser contagiosa sin mostrar ningún síntoma. Para romper el ciclo de contagio y evitar que la infección se propague de nuevo, es crucial que todos los miembros que conviven en el hogar realicen el tratamiento al mismo tiempo.

Q: Si tener lombrices no es por falta de higiene, ¿por qué es tan importante una limpieza a fondo para eliminarlas?

A: El contagio inicial suele ocurrir en entornos como el colegio, donde los huevos se propagan con facilidad independientemente de la higiene. Sin embargo, una vez que la infección llega a casa, las medidas de higiene son la herramienta clave para eliminar los huevos del entorno y evitar la reinfección. El tratamiento farmacológico mata a los gusanos adultos, pero la limpieza exhaustiva se encarga de los huevos que han quedado en sábanas, ropa o superficies.

Q: ¿Es verdad que rechinar los dientes por la noche (bruxismo) es un síntoma de lombrices?

A: No, no existe evidencia científica que relacione el bruxismo con las lombrices. Aunque es una creencia popular, el síntoma más claro y definitorio de los oxiuros es el picor intenso en la zona anal, sobre todo por la noche. El bruxismo tiene otras causas que deben ser evaluadas por un pediatra o dentista.

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