Puntos Clave de esta Guía
- El acompañamiento continuo reduce la probabilidad de intervenciones médicas innecesarias y cesáreas.
- El soporte físico (masajes, posiciones) y emocional (validación, calma) son pilares fundamentales.
- El acompañante actúa como el guardián del plan de parto, permitiendo que la madre se concentre en el proceso.
- La preparación conjunta durante el embarazo es determinante para un desempeño efectivo en el paritorio.
La presencia de un acompañante en el parto no es un mero gesto de cortesía o un requisito burocrático en los hospitales modernos. En 2025, la evidencia científica y la experiencia clínica confirman que la figura de apoyo —ya sea la pareja, un familiar o una doula— es un factor determinante en los resultados obstétricos y en la salud emocional de la madre y el bebé. El acompañamiento de calidad transforma una experiencia potencialmente abrumadora en un proceso de empoderamiento.
El objetivo fundamental de quien acompaña es crear un ‘ecosistema de seguridad’. Cuando la persona que está de parto se siente segura, su cuerpo segrega oxitocina de forma natural, la hormona responsable de las contracciones eficaces, mientras que los niveles de adrenalina, que pueden frenar el proceso, se mantienen bajo control.
El papel crítico del acompañante en el parto y su impacto real
El acompañante en el parto cumple funciones que van mucho más allá de ‘estar presente’. Según diversos estudios recopilados por la Cochrane Library, las mujeres que reciben apoyo continuo tienen más probabilidades de tener un parto vaginal espontáneo y menos probabilidades de requerir analgesia epidural o de informar sobre una experiencia de parto negativa.
Este impacto se debe a tres niveles de soporte diferenciados:
- Soporte Emocional: Mantener la calma, ofrecer palabras de aliento y validar lo que la madre está sintiendo. El simple hecho de no sentirse sola reduce el estrés percibido.
- Soporte Físico: Ayudar en los cambios de posición, aplicar presión en la zona lumbar, ofrecer agua o compresas frías. Es la parte ‘activa’ que alivia el dolor físico.
- Soporte Informativo y de Defensa: Ayudar a la madre a obtener la información necesaria para tomar decisiones y recordar sus preferencias previamente establecidas.
Preparación prenatal: el entrenamiento del acompañante
No se puede ser un apoyo efectivo sin una preparación previa. El acompañante debe conocer las fases del parto (latente, activa y de expulsión) para no alarmarse ante los cambios de comportamiento de la madre. Es normal que, al llegar a la fase de transición, la madre se sienta agotada o incluso quiera ‘rendirse’; es ahí donde el acompañante debe actuar como un ancla.
Es fundamental revisar juntos el Plan de Parto. Este documento, avalado por instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la hoja de ruta donde se expresan los deseos sobre la movilidad, el alivio del dolor y el contacto piel con piel. El acompañante debe conocerlo al detalle para poder comunicarlo al personal sanitario si la madre no se encuentra en condiciones de hacerlo.
Estrategias de confort físico en el paritorio
Durante el trabajo de parto, el cuerpo de la mujer realiza un esfuerzo físico equiparable a una maratón. El acompañante puede aplicar técnicas específicas para mitigar el dolor:
- Presión Sacra: Aplicar presión firme con la palma de la mano en la base de la columna durante las contracciones para aliviar la presión pélvica.
- Masaje de hombros y cuello: Ayuda a liberar la tensión que suele acumularse cuando aparece el dolor, lo que facilita una respiración más profunda.
- Facilitar el movimiento: Sugerir cambios de posición (pelota de parto, ponerse a gatas, caminar) que ayuden al bebé a descender por el canal de parto.
La comunicación con el equipo médico
Uno de los roles más complejos del acompañante en el parto es servir de puente entre la madre y los profesionales de la salud. En un entorno hospitalario, la comunicación puede volverse técnica o apresurada. El acompañante debe usar la técnica BRAIN (por sus siglas en inglés) para ayudar a evaluar cualquier intervención propuesta:
- B (Benefits): ¿Cuáles son los beneficios?
- R (Risks): ¿Cuáles son los riesgos?
- A (Alternatives): ¿Existen alternativas?
- I (Intuition): ¿Qué nos dice la intuición?
- N (Nothing): ¿Qué pasa si no hacemos nada ahora mismo?
Este enfoque garantiza que el consentimiento informado sea real y que la pareja se sienta partícipe de las decisiones médicas, evitando la sensación de pérdida de control.
El factor psicológico: el lenguaje del ánimo
Las palabras que el acompañante utiliza tienen un impacto directo en la fisiología del parto. En lugar de frases que generen presión como ‘tienes que esforzarte más’, es preferible usar afirmaciones de capacidad y seguridad: ‘estás haciendo un gran trabajo’, ‘cada contracción te acerca más a nuestro bebé’ o ‘confía en tu cuerpo’.
El silencio también es una herramienta poderosa. A menudo, la madre entra en lo que se conoce como ‘el planeta parto’, un estado de introspección profunda. En esos momentos, el acompañante debe limitarse a mantener el entorno tranquilo, con luz tenue y sin ruidos innecesarios, protegiendo la intimidad del proceso.
El papel en situaciones especiales: Cesáreas y complicaciones
Si el parto se desvía del plan original y se requiere una intervención o una cesárea, el papel del acompañante se vuelve aún más crucial. Su presencia en el quirófano (siempre que el protocolo lo permita) es fundamental para reducir la ansiedad materna.
En caso de que el bebé necesite atención inmediata por parte de neonatología, el acompañante puede ser quien realice el contacto piel con piel (el método canguro) si la madre no puede hacerlo en ese momento. Esto estabiliza la temperatura y la frecuencia cardíaca del recién nacido, asegurando que el vínculo biológico no se interrumpa.
El postparto inmediato y la ‘Hora de Oro’
Una vez que el bebé ha tenido su nacimiento, la labor del acompañante continúa. Durante la llamada ‘Hora de Oro’, las primeras 60-90 minutos tras el nacimiento, el objetivo es proteger la vinculación afectiva y el inicio de la lactancia materna si así se desea. El acompañante debe encargarse de las gestiones administrativas iniciales y de limitar las visitas si percibe que la madre y el bebé necesitan descanso e intimidad.
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¿Puede el hospital prohibir la entrada de mi acompañante durante el parto?
En la mayoría de los sistemas sanitarios modernos, el derecho a estar acompañada está reconocido legalmente y avalado por organismos internacionales como la OMS. Solo en circunstancias de emergencia médica extrema o protocolos muy específicos de esterilidad en quirófano podría restringirse. Es fundamental consultar previamente la normativa del hospital elegido para garantizar que el acompañamiento sea respetado en todas las fases del proceso.
¿Qué debe incluir el acompañante en su propia maleta para el hospital?
El acompañante también necesita su propio ‘kit de supervivencia’. Debe incluir ropa cómoda y fresca, calzado cerrado, snacks energéticos, agua y cargadores de dispositivos. Además, es vital llevar copias impresas del Plan de Parto y una lista de contactos clave. Estar bien alimentado e hidratado es esencial para que el acompañante mantenga la energía necesaria y no se convierta en otro paciente que atender.
¿Cómo debe actuar el acompañante si se siente mareado o abrumado?
Es normal sentir impresión o nerviosismo. Si el acompañante se siente mareado, debe comunicarlo de inmediato al personal sanitario, sentarse o retirarse unos minutos para tomar aire. No debe sentirse culpable; su bienestar es crucial para poder cuidar a la madre. Ver vídeos de partos reales durante el embarazo ayuda a normalizar el proceso y reduce el riesgo de síncopes por la impresión del momento.
Preguntas Frecuentes
Q: ¿Cómo puedo ayudar a tomar decisiones médicas de forma objetiva durante el proceso?
A: Utiliza la técnica BRAIN: pregunta al equipo de salud por los Beneficios, los Riesgos, las Alternativas, lo que dicta la Intuición y qué ocurriría si no se hace Nada (Nothing). Este esquema mental permite que el acompañante y la madre evalúen cualquier intervención de manera calmada y fundamentada.
Q: ¿Qué técnicas físicas son más efectivas para que el acompañante alivie el dolor?
A: La presión sacra, que consiste en aplicar fuerza firme con la palma de la mano en la base de la columna durante las contracciones, es muy eficaz para mitigar la presión pélvica. También es fundamental sugerir cambios de posición constantes y realizar masajes en el cuello y hombros para evitar que la tensión acumulada dificulte la respiración.
Q: ¿Cuál es el papel del acompañante si el parto termina en una cesárea?
A: En una cesárea, el acompañante es el pilar para reducir la ansiedad materna en el quirófano. Si la madre no puede realizar el contacto piel con piel inmediato debido a la intervención, el acompañante debe ser quien sostenga al bebé (método canguro) para estabilizar su temperatura, frecuencia cardíaca y fortalecer el vínculo biológico desde el primer minuto.
