El Expulsivo en el Parto: Cómo Gestionar los Pujos con Éxito

El Expulsivo en el Parto: Cómo Gestionar los Pujos con Éxito

Puntos Clave de esta Guía

  • El reflejo de eyección fetal es una respuesta involuntaria del cuerpo que facilita el descenso del bebé.
  • Los pujos espontáneos o fisiológicos suelen ser más beneficiosos para el suelo pélvico que los pujos dirigidos.
  • La movilidad y el cambio de posición durante el expulsivo son claves para ampliar los diámetros de la pelvis.
  • La respiración y la vocalización grave ayudan a relajar la musculatura del canal de parto.
  • Confiar en el instinto y en el equipo médico permite vivir la fase final con empoderamiento y seguridad.

La llegada al mundo de un bebé es un proceso biológico perfectamente orquestado donde la fase final, conocida como la segunda etapa del parto, marca el clímax de la experiencia. El expulsivo en el parto es el momento en el que el cuello uterino ha alcanzado la dilatación completa y el bebé comienza su descenso definitivo a través del canal del parto. Entender esta fase no solo reduce la ansiedad, sino que permite a la mujer trabajar a favor de su propia fisiología, optimizando cada contracción y protegiendo su bienestar físico y emocional.

Entendiendo el expulsivo en el parto de forma natural

El cuerpo humano está diseñado para dar a luz. Durante el expulsivo en el parto de forma natural, entran en juego una serie de mecanismos hormonales y físicos que facilitan la salida del bebé. Uno de los conceptos más fascinantes en este proceso es el llamado reflejo de eyección fetal, término popularizado por el obstetra Michel Odent. Este reflejo es una respuesta involuntaria y poderosa que genera contracciones de pujo irresistibles cuando la cabeza del bebé presiona los mecanorreceptores del suelo pélvico.

Para que este proceso fluya, es vital que la mujer se encuentre en un entorno donde se sienta segura y no observada. La liberación de oxitocina, la hormona del amor y del parto, alcanza su pico máximo en este momento, siempre que no sea inhibida por el exceso de adrenalina provocado por el miedo o el estrés. Confiar en la sabiduría del cuerpo significa permitir que estas fuerzas naturales guíen el ritmo del nacimiento.

Pujos espontáneos vs. pujos dirigidos: ¿Cuál es la diferencia?

Históricamente, en muchos entornos hospitalarios se ha practicado el pujo dirigido (maniobra de Valsalva), donde se le indica a la mujer que inhale, retenga el aire y puje con fuerza mientras se cuenta hasta diez. Sin embargo, la evidencia científica actual sugiere que este método puede ser menos eficiente y más estresante tanto para la madre como para el bebé.

El valor del pujo espontáneo

El pujo espontáneo es aquel que surge del instinto de la mujer. No requiere que nadie le diga cuándo o cómo hacerlo; su cuerpo simplemente se lo pide. Entre sus beneficios destacan:

  • Mejor oxigenación fetal: Al no retener la respiración de forma prolongada, el intercambio de oxígeno entre la madre y el bebé es más fluido.
  • Protección del suelo pélvico: Las presiones son menos bruscas, lo que reduce el riesgo de desgarros severos.
  • Menor fatiga materna: La mujer aprovecha la energía de la contracción de forma más eficiente.

Los riesgos del pujo dirigido excesivo

Aunque en ciertas situaciones clínicas el pujo dirigido puede ser necesario para acelerar el nacimiento si hay compromiso fetal, su uso rutinario puede aumentar la presión intraabdominal de forma artificial, afectando a la salud de los tejidos perineales y aumentando la probabilidad de necesidad de instrumentación.

Posiciones que favorecen el descenso del bebé

La gravedad es una aliada indiscutible durante el expulsivo. Mantenerse en una posición vertical o con movilidad permite que los huesos de la pelvis se ajusten y se abran para dejar paso a la cabeza del bebé. Según organizaciones de salud de referencia como la OMS, se debe fomentar que la mujer elija la posición que le resulte más cómoda.

  • Posición de cuclillas: Maximiza el diámetro de la salida pélvica, aunque requiere mucha energía.
  • Cuadrupedia (a cuatro patas): Excelente para aliviar el dolor de espalda y rotar bebés que vienen en posiciones menos óptimas.
  • Decúbito lateral: Una opción magnífica si la mujer está cansada o si el expulsivo avanza demasiado rápido, ya que permite un mayor control y protección del periné.
  • Sentada en la silla de partos: Aprovecha la gravedad manteniendo un soporte para el descanso.

La gestión emocional: El miedo y la transición

Justo antes de comenzar el expulsivo, muchas mujeres atraviesan la denominada fase de transición. Es un periodo corto pero intenso donde es común sentir dudas, miedo o incluso la sensación de «no poder más». Es importante saber que esta es una señal fisiológica de que el bebé está a punto de nacer.

La gestión emocional durante estos minutos finales se apoya en la respiración y la vocalización. Usar sonidos graves y profundos ayuda a relajar la mandíbula; existe una conexión directa entre la relajación de la boca y la relajación del esfínter vaginal y el cuello uterino. Un acompañamiento empático y un lenguaje positivo por parte del personal sanitario son determinantes para que la mujer mantenga la confianza en su capacidad de dar a luz.

El cuidado del periné y la prevención de lesiones

Una de las mayores preocupaciones es la integridad del suelo pélvico. Durante el expulsivo, el tejido del periné se estira de una forma extraordinaria. Para minimizar el riesgo de lesiones, es fundamental que la salida de la cabeza sea lenta y controlada, permitiendo que los tejidos se expandan gradualmente.

El uso de compresas calientes sobre el periné durante la fase de coronación ha demostrado ser eficaz para mejorar la elasticidad y reducir el dolor. Asimismo, evitar la episiotomía de rutina es una recomendación estándar en la obstetricia moderna, reservándola únicamente para casos de necesidad médica estricta, tal como indica la información sobre parto respetado.

La importancia de la paciencia en el expulsivo

Cada parto tiene su propio reloj. Mientras el bienestar fetal esté garantizado y la progresión sea constante, no hay necesidad de apresurar el expulsivo. La paciencia permite que el bebé realice sus rotaciones internas de forma natural y que la madre encuentre el ritmo de pujo que mejor se adapte a sus sensaciones.

Confiar en el cuerpo no significa ignorar la asistencia médica, sino integrar el conocimiento técnico con el respeto al proceso biológico. El expulsivo es el acto final de entrega, un momento de fuerza cruda y vulnerabilidad donde la mujer se convierte en el canal por el que la vida se abre paso.

Puntos Clave para el Día del Parto

  1. Escucha a tu cuerpo: Si sientes ganas de pujar, hazlo; si necesitas descansar entre contracciones, permítelo.
  2. Cambia de posición: No sientas que debes estar tumbada. La movilidad ayuda al bebé a encajarse.
  3. Vocaliza: Los sonidos bajos y guturales liberan tensión en el canal del parto.
  4. Crea un entorno seguro: La luz tenue y la intimidad favorecen la liberación de oxitocina natural.
  5. Confía en tu equipo: Mantén una comunicación abierta con tu matrona para que te guíe en los momentos de mayor intensidad.

En conclusión, el expulsivo es una fase de gran intensidad física y emocional, pero con la información adecuada y un entorno de apoyo, puede ser una experiencia profundamente empoderadora. Al entender que tu cuerpo sabe cómo guiar a tu bebé hacia el exterior, puedes transformar el miedo en una fuerza activa que facilite el nacimiento.

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¿Cuánto tiempo suele durar la fase de expulsivo en el parto?

La duración varía según cada mujer y sus circunstancias. En madres primerizas, el expulsivo puede durar entre una y tres horas, especialmente si se cuenta con anestesia epidural. En mujeres que ya han dado a luz anteriormente, el proceso suele ser más rápido, oscilando entre 20 y 60 minutos. Lo fundamental es que, mientras el bienestar fetal sea correcto, se respete el ritmo biológico.

¿Es posible tener un expulsivo efectivo si se utiliza anestesia epidural?

Sí, es posible, aunque la sensación del reflejo de eyección puede verse atenuada. Con la epidural, a menudo es recomendable esperar a que el bebé descienda pasivamente por el canal de parto antes de iniciar los pujos activos. Solicitar una dosis que permita cierta movilidad (epidural caminante) o utilizar posiciones laterales en la cama ayuda significativamente a que el proceso sea eficiente y consciente.

¿Cómo puedo preparar el suelo pélvico antes de llegar al expulsivo?

Realizar el masaje perineal desde la semana 34 aumenta la elasticidad de los tejidos y ayuda a familiarizarse con la presión del parto. Combinar esta técnica con ejercicios de suelo pélvico guiados por un especialista es clave para reducir el riesgo de desgarros o episiotomías, facilitando una recuperación posparto más rápida y protegiendo la salud integral de la musculatura pélvica de la mujer.

Preguntas Frecuentes

Q: ¿Por qué se recomienda emitir sonidos graves en lugar de gritos agudos durante el expulsivo?

A: Los sonidos graves y profundos ayudan a relajar la mandíbula y la garganta. Existe una conexión fisiológica directa entre la relajación de la boca y la del suelo pélvico; al liberar la tensión en la cara, se facilita que el canal de parto se abra con menor resistencia.

Q: ¿Es posible moverse libremente si necesito monitorización fetal continua?

A: Sí, la mayoría de los equipos de monitorización permiten realizar cambios de posición como ponerse de lado, en cuadrupedia o utilizar una pelota de partos. Mantener la movilidad de la pelvis es fundamental para ayudar al bebé a encajarse y descender, incluso si el desplazamiento por la habitación está limitado por los cables.

Q: ¿Qué sucede si no siento el deseo de pujar a pesar de estar en dilatación completa?

A: No es necesario forzar el pujo de inmediato. Existe a menudo una fase de descanso donde las contracciones se espacian para que el bebé descienda pasivamente por el canal. Esperar a que aparezca el reflejo de eyección fetal de forma espontánea permite conservar tu energía y reduce el riesgo de lesiones en el periné.

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